Día: 26 de marzo de 2007

Friday Night Lights

Como he comentado alguna vez, no me gusta ver las series semana tras semana, alargando la espera y mortificándome con los cliffhangers. A mí lo que me gusta es pegarme atracones pantagruélicos de temporadas enteras hasta que quiero convertirme en Lorelai Gilmore o C.J. Cregg. Es muy raro que escriba sobre una serie de la que tan sólo he visto el capítulo piloto pero, lo que sentí el sábado al ver el primer episodio de “Friday Night Lights” bien merece que haga una excepción. Antes que nada: esta no es una serie adolescente cualquiera y ni mucho menos, una serie

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Los nabucodonosorcitos, estupidez creativa

Epi siempre me pareció lerdo de solemnidad y su amiguito Blas, el pedazo de trapo más rancio del universo conocido, pero aún envidio al tontainas de Epi por tener en su minijardín una familia de Nabucodonosorcitos. A mi tierna edad, que aparecieran los Nabucodonosorcitos (y lo hacían raramente) en un episodio de Barrio Sésamo, era motivo de alegría infinita. Veia a Epi asomarse a la jardinera y ya casi saltaba en el sofá de la emoción: ¡Los Nabucodonosorcitos! Como tantas otras cosas, es algo que no me atrevo a volver a ver por miedo a la decepción… en fin. Ser

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