Mes: febrero 2008

Quién NO es Quién

Sigue al post anterior… Hoy vamos a hacer un ejercicio de diferenciación para practicar la importancia del Quién NO es Quién. No es que os trate de tontos, es que Montsinya tiene problemas diferenciando a algunos actores. Vamos a subsanar el malentendido. Ayer me costó un rato convencerla de que: Scott Porter NO es Teddy Dunn. Pues no va y me dice: “A mí lo que me pasa con Jason Street es que nunca me voy a quitar de la cabeza que es Duncan Kane en Veronica Mars”. ¿Me lo repite? Claro, ni a mí se me va a olvidar

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En ocasiones confundo caras

Irene aún se debe estar riendo de una (otra) de mis famosas confusiones fisonómicas. Afrontémoslo, me llamo Montse y confundo caras. Vale, es grave, lo sé, pero es que la gente se parece, se parece demasiado, y luego voy yo y me hago la picha un lío. Ahí van algunos ejemplos de algunas de mis confusiones fisonómicas históricas: El primero no tiene perdón de los dioses, lo reconozco. Jerry O’Connell – Jason Bateman   Con las siguientes me acojo a que los rasgos marcados me confunden (como a Dinio la noche, está claro) Melina Kanakaredes – Lisa Edelstein   Y

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La insoportable inmortalidad del pez

Recapitulemos. The West Wing. Primera Temporada. Alguien cuenta a Danny Concannon, que quiere ligarse a C.J., que a la buena de Claudia Jean le gustan los peces. El pobre no pilla que se trata de galletitas saladas y, en vez de montarle un pica-pica, va y le regala una pecera White House Style con, y ahí comienza el asunto, un pez naranja dentro. Encantador, ¿no? ¡PUES NO! Veamos, todos hemos tenidos pececillos de colores. ¿Cuánto duran? 1 mes, 2 meses, a lo sumo 3 si realmente te tomas en serio que estos bichos tienen necesidades básicas como, digamos, comer o

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Dime con quien andas…

La semana pasada estuve trabajando en Las Vegas y, lamentablemente, lo de trabajar va en serio. Como era de esperar, estaba toda la gente del negocio, todos en plan serio negociante ¡hasta que aparecieron los famosos! Cuál fue mi sorpresa al bajarme del ascensor después de una larga jornada de reuniones y toparme de cara con Randy y Earl. Por supuesto, ellos vieron mi careto descompuesto pero, como soy muy digna, no dije nada. Y allí estaban otra vez, paseándose por el hall del THEhotel, ¿qué buscaban? Ni idea. Hasta tres veces me crucé con ellos. Hasta que me encontré

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Superbowleando

La Super Bowl es la final de la liga nacional de fútbol americano (NFL). En términos de popularidad, relevancia y expectación, viene a ser como un partido de los Panthers de Dillon multiplicado por cien mil millones. Si añadimos actuaciones de mega estrellas antes del partido y durante el descanso, con algún que otro pezón suelto de vez en cuando, tenemos el mayor espectáculo televisivo de los estados juntitos. El tinglado en su conjunto es, tradicionalmente, el evento con más audiencia del año y, en consecuencia, con la publicidad más cara carísima. Desde hace años, y con el precedente del

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El viaje hacia Ítaca

Pues si hay que hablar de Lost, se habla, ¡qué coño! Si ahora voy y me suelto con lo de Lost pasará a la historia como fenómeno socio-televisivo, seguramente comenzaréis a abuchearme. Lo entiendo, de verdad, yo también me odio cuando me pongo tele-profunda, pero es que me llena de orgullo y emoción vivir el fenómeno Lost en primera persona (Lospíritu, me gusta llamarle). Bueno, digamos que más bien en segunda persona, ya que en primera persona supondría estar en la isla con Jack, dios de las antorchas y señor de los cocoteros. Por suerte o por desgracia (aún no

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