Crisis en el vestuario
Como todo ser humano cabal, una ya está hasta las narices de oír hablar de la crisis. Y más si eso nos quita minutos de televisión que podrían ser amenos y nos convierte el hermoso acto de sentarse delante de la caja tonta en un duro trauma socio-económico. Puesto que la crisis se alimenta en gran parte de la psicosis colectiva, que hasta en los programas más vacuos como Mujeres y Hombres y Viceversa nos instiguen a ahorra (enviando un mensaje al 5555), no ayuda. Las preocupaciones económicas están llegando a tal punto que hasta la ABC ha decidido recortar
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