Prison Break, ¿y ya van cuatro?
Cuatro que van, cuando ni siquiera necesitábamos dos. Pero oye, que no me quejo. Aguanté las pájaras número 2 y número 3 estoicamente (como hice con Matrix, pero eso es otra historia), soporté con animosidad ver a Michael Scofield con ese horrible traje en la segunda y permanentemente sudado y sucio en la tercera, e incluso lloré la muerte de Sara. Y ahora tenemos una cuarta (en la cuarta los lances definitivos, que dirían en mi pueblo, qué cosas) y estos chicos se reinventan de nuevo de la forma más inverosímil que han encontrado (que se descuidan y tienen que
Quiero más!