I wanna do bad things with you
Tengo que confesar que me lo estoy pasando en grande con la segunda temporada de True Blood. Quién me lo iba a decir cuando hace un año semana tras semana me entregaba al visionado de los capítulos sin muchas esperanzas. No sé en qué punto True Blood me enganchó, la verdad, porque durante toda la primera temporada tuve una sensación extraña de “sí y no a la vez” bastante desconcertante. Ya sabéis que a mí, la devoción ciega por las producciones de cable, me la trae al fresco, así que mi predisposición no era buena pero, oye, me he acabado
Quiero más!