Madalenas para el teligioso
Al final un cupcake (aún no he decidido si es “un” o “una”, así que iré variando) no es más que una madalena tuneada con crema de colores, pero eso convierte a los cupcakes en el postre con más posibilidades friquis de la historia de los postres. Para empezar, no creo que muchos de vosotros viváis en Rutherford, New Jersey, pero ahí están los chicos de Sweet Avenue, una pastelería en la que podríais comprar estas cupcakes ideales para vuestra fiesta de Halloween, si la hubiera: Aunque yo prefiero las True Blood cupcakes, edición limitada solo a la venta el
Quiero más!