Surviving Galactica: No vinieron del espacio exterior

Para empezar, no había comentado nada aún sobre el anuncio de Moore y Eick respecto a la finalización de Battlestar Galactica la próxima temporada. No es el objetivo de este post, así que simplemente, y aunque seguro que lloraré durante el último episodio, agradezco a estos chicos su capacidad de vislumbrar y hacer efectivo el final de una historia evitando alargamientos excesivos generadores de giros argumentales la mayoría de las veces con poco sentido, y/o la típica cancelación traumática que te deja tan insatisfecha que tardas días en recuperarte. Y ahora, a lo que he venido.

Battlestar Galactica

Hace algunos años, era impensable plantear una serie de ciencia ficción sin alienígenas y/o superpoderes. Se daba por hecho que, si había una nave espacial, necesariamente teníamos que ver culturas extraterrestres más o menos pacíficas, exóticas, pintorescas o bárbaras. Uno de los “culpables”: Star Trek que, en todas sus variantes, influyó tanto en el género que nos acostumbramos a seres con cabezas enormes y agrietadas, orejas puntiagudas o bolas de pelo huídas de algún show de Jim Henson.

Star Trek Kirk

Cuando se estrenó Firefly, la pregunta del millón fue: colega, ¿dónde están los aliens? Pues no chicos, en este show no hay aliens, ni buenos ni malos. Los malos en Firefly son humanos comunes con intenciones perversas y los malísimos son reavers, humanos sumidos en un estado tan hondo de depravación que ya ni siquiera se sabe si son realmente humanos. Los buenos, pobres, son antihéroes que van por ahí intentando sobrevivir.

Reaver

Con la re-imaginación de Battlestar Galactica volvemos a la ausencia absoluta de alienígenas (y notad que digo alienígenas en vez de extraterrestres). En este caso, los elementos “extraños” son cylons, máquinas/tostadoras/criaturas creadas por el hombre que han evolucionado hasta el punto de iniciar una revolución que casi acaba con la humanidad.

No es casualidad que, cuando se re-imaginó Galactica, una de las variaciones fuera que los cylons habían sido creados por el hombre en vez de por una raza alienígena asquerosamente reptil. No es casualidad tampoco que en Serenity nos expliquen que los reavers son producto de decisiones humanas que nunca debieron tomarse. El enemigo somos nosotros mismos.

Cylon Boomer

Edward James Olmos dejó bastante claro, al incorporarse a Galactica, que si en la serie aparecían criaturillas verdes, se largaba. Al margen de la anécdota, todos hemos visto ya que en Galactica tampoco queda demasiado espacio para klingonianos porque, al fin y al cabo, aunque nuestros chicos vivan en pleno espacio exterior, lo que realmente importa es cómo se enfrentan tanto a los cylons como a ellos mismos, pero en especial a ellos mismos, con todas sus infinitas debilidades, porque tanto para amarnos como para destruirnos, nos bastamos nosotros solitos.

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