Surviving Harry Potter

Daniel

Ayer por la noche me planté en el estreno de «Harry Potter y la Orden del Fénix«. Lo sé, os importa un kinoto, pero sabéis que hasta que no me acabe el séptimo y último libro, voy a dar por saco lo que no está escrito.

Resumiendo mis sensaciones os diré que la primera parte de la película me sorprendió gratamente pues los recortes me parecían justificados y coherentes pero, a partir de la mitad hacía el final, me lo pasé renegando, moviendo las piernas y maldiciendo a la madre del topo. ¡Otra vez! ¡Otra vez la han vuelto a liar! ¿Por qué narices se inventan pasajes enteros? No tiene sentido. Rowling, yo te maldigo por permitir que cojan tu libro y se lo pasen por el arco de Trajano.

Sin contaros la película, os diré que tranquilos, que es una mierda como esperábamos pero la imagen es de lo mejor que he visto en toda la saga. Ya había tenido oportunidad de ver la guía de estilo que había desarrollado la Warner para la película pero, la verdad, me encantó. A partir de aquí, Daniel Radcliffe sigue apestando como actor de manera abusiva, con esa cara de sorpresa desencajada perpétua. Evanna Lynch en el papel de Luna Lovegood le da 30 patadas y le roba las escenas de manera descarada. Y eso que es su primera película.

Y claro, después el tío loco no hace más que mancillar la imagen pura y virginal que yo tengo de mi pequeño Harry. Como ahora le ha dado por ir de actor del método a quien no le importa despelotarse en cualquier lado, va y me posa en la revista Details como un sadomaso de barriada, salido de los extras de «8 MM«. Yo casi me pongo a llorar ante tal estampa. No me extraña que Emma Watson pusiese esa cara de osea-espero-que-no-me-relacionen-con-él.

Emma

Imágenes: PITNB