Maridos Comprensivos

Mediums

Nunca he sido fan de las series sobrenaturales. Dejando de lado que a mí lo que me gusta es la realidad, no os voy a engañar, lo paranormal me da miedete. Psicofonías, Ouijas, Iker Jiménez y fantasmas en general me provocan un terror atávico.

A pesar de eso, mi amor por la televisión es tan grande que hasta he intentado ver las series que tratan sobre estos temas. Pero ahí se ha quedado, en un par de capítulos mal vistos y un mal cuerpo del copón bendito. Que una cosa es ver “Embrujadas” con demonios ultra cachondos que lo único que quieren es beneficiarse a las hermanas y otra son súcubos malvados que quieren apoderarse de tu cuerpo y matar a niños indefensos en los frondosos bosques de Tallac.

Pero si hay algo que realmente me ponga nerviosa de estas series es la ultracomprensión que poseen los familiares de las personas con estas valiosas habilidades y, en especial, sus maridos. A la cabeza de estos grandes hombres capaces de entender que sus mujeres vean muertos: Joe Dubois de “Medium” y Jim Clancy de “Ghost Whisperer”.

Y aún diré más, a parte de ser taaan comprensivos son amantísimos maridos. Y, a ver, yo quiero mucho a mi pareja, pero viene un día y me dice que habla con espíritus y que hay alguien a los pies de mi cama contándole sus problemas y, antes de que acabe la frase, yo estoy en la frontera francesa cambiándome la identidad.

Joe (Jake Weber) y Jim (David Conrad) son tan felices de estar casados con esas mujeres tan especiales que les parece lo más normal del mundo que cualquier día se les aparezca en la cocina el fantasma de Elvis. Ni que decir cabe que, “Medium” es muchísimo más potable que “Ghost Whisperer” pues, mientras que Allison Dubois (Patricia Arquette) soluciona asesinatos con sus poderes, Melinda Gordon (Jennifer Love Hewitt) es anticuaria (WTF) y habla con los muertos para hacer el bien y que puedan caminar hacia la luz. Y la mar de feliz, ella.

Al menos, Allison Dubois lo pasa fatal y tiene experiencias traumáticas. Melina Gordon pasea sus ultra-tetas alegremente por el más allá sintiéndose la persona más útil y ultra-tética del mundo. Y su marido encantado, claro.