Unos cuantos hechos no científicos sobre Fringe

Que quede claro que, aunque todos sabéis que mis lealtades son flexibles, sigo enfadada por la torpeza con la que los chicos de Fringe abordaron en su día el tema web.

Dicho esto, y como lo que está de moda ahora es reconocer que sí, que Fringe decepciona pero que igualmente mola mogollón, pues ahí que voy, rápidamente, con una escueta apología del trío maravillas.

Fringe

Joshua Jackson – Peter Bishop

Joshua Jackson está para hacerle quince favores, uno detrás de otro. Y punto.

John Noble – Walter Bishop

Soy incapaz de creerme una sola palabra de lo que dice Walter Bishop. Sin embargo, me tragaba todo lo que salía de la truculenta mente de Marshall Flinkman. Al final, concluyo que tiendo a confiar más en un geek que en un viejo loco, lo que me lleva al factor “Vintage”, que compensa todo lo anterior. Un laboratorio antiguo y un tío al que imaginas más con pajarita que con corbata son elementos suficientes para perdonar frases que no se pronunciaban desde los tiempos televisivos de Batman y Robin. Si al laboratorio añadimos una vaca y un piano (y Joshua tocando el piano) creo que puedo pasar por alto casi cualquier cosa. Al final todo es cuestión de lo bien que demuestres que tampoco te lo tomas tan en serio (que no viene a cuento, pero quizás este fue uno de los problemas de Studio 60, nada, por citar otro “producto de autor»). Aunque, en realidad, que los dioses televisivos te ayuden si pretendes tomarte a ti mismo demasiado en serio con un producto de ciencia ficción. Los de Battlestar Galactica lo llevan bastante bien (casi siempre), pero mirad cómo han acabado los Heroes.

Anna Torv – Olivia Dunham

Otro clásico de las críticas a Fringe: Anna Torv es un poco difícil, pero al final te llega, oye. A ver, que todo no puede ser el festival de fuegos artificiales que se montó cuando Sydney Bristow entró en el despacho de Michael Vaughn. Tiempo al tiempo, yo veo grandes cosas en su futuro, tensión sexual -patrocinada por el gamberrete Joshua- incluida.

Fringe

En fin, amigos, para soltar otro tópico, podría decir que “Fringe se deja ver”. Pues claro que se deja ver, coño. Me pregunto si últimamente no se nos habrá afinado demasiado el morro.